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Cultura | 18/10/2022
Clásicos argentinos: Los libros que nos formaron
Simón de Iriondo
El notable libro de Ricardo Daniel Jonas: “Santa Fe es Iriondo”, es de necesaria lectura para todos aquellos que amamos el federalismo argentino y a nuestra querida e invencible provincia. Es un elocuente alegato en favor de una figura que no tiene el reconocimiento público que merece. Simón de Iriondo, representó, de un modo destacado, a esa Generación del 80, cuyo liberalismo nacional marcó un antes y un después en nuestra historia.

José y Rafael Hernández, Carlos Pellegrini, Eduardo Wilde, y tantos otros representaron a una brillante generación que produjo uno de los cambios más notables de nuestra historia, modernizando a nuestra economía y a la cultura nacional, ubicándola a la altura de los tiempos que les tocó vivir. Aunaron lo mejor de las tradiciones argentinas con los desafíos contemporáneos, construyendo una nación en el desierto argentino. El mitrismo de antaño y hogaño, ya sea conservador o “progresista”, no ha ahorrado epítetos descalificativos para ese patriciado, con profundas raíces en el interior, que recuperó para todos los argentinos la Capital del ex Virreinato del Río de la Plata.


Simón de Iriondo nació en Santa Fe, el 28 de octubre de 1836 y falleció en la ciudad de Buenos Aires, el 30 de noviembre de 1883. Abogado, fue muy joven ministro de gobierno de Pascual Rosas. Encabezó el movimiento federalista contra el mitrista Nicasio Oroño y fue elegido gobernador dos veces, la primera en 1871 y en una segunda oportunidad, luego de ser proclamado por el “Club del Pueblo”, en 1878.

Jonas da cuenta del aporte del “Iriondismo” al federalismo. Su oposición al golpe mitrista de 1874, y su apoyo a la federalización de la Capital Federal, en 1880, conseguida al costo de 3000 muertos en las crueles batallas de Puente Alsina, Los Corrales y Barracas. Esta sangre derramada por la defensa del federalismo contra el centralismo porteño goza de muy mala prensa. El conductor de esa gesta, Julio Argentino Roca, es permanentemente vilipendiado, sin reconocer su aporte al pueblo argentino.


El “Iriondismo”, como movimiento político en la Provincia de Santa Fe, produjo cuadros políticos de excepción como Servando Bayo, Mariano Cabal, Manuel Pizarro, el canónico Manuel Zavalla, Jonás Larguía, entre otros eminentes federalistas. Tuvieron la admirable tarea de dotar a la provincia de colonias, de dar tierras a los inmigrantes, de promover la educación pública, dotar a la provincia de un productivo banco, y desarrollar un ferrocarril del estado. Una obra reformista, que modernizó la provincia desarrollando sus fuerzas productivas, multiplicando el ingreso popular y dotando a Santa Fe de una infraestructura envidiable.

Ese liberalismo nacional, los llevó al enfrentamiento con el Banco de Londres, y contra el poder fáctico de los intereses antinacionales, representados por Manuel Quintana, un rábula que llegó a ser presidente de la República. La digna posición del gobernador Servando Bayo, que junto a su ministro Pizarro firma el decreto que cierra el banco inglés, es uno de los hitos de la historia nacional. Esto está minuciosamente explicado, con mano maestra, en el excelente libro de Ricardo Jonas.

La obra es muy acertada, también, en ver la continuidad histórica de los gobiernos de Estanislao López y su empalme con el federalismo que representaron esos hombres de la generación del 80. Es muy agudo el autor, al remarcar la existencia en el interior del país de un pensamiento republicano y de honda raíz democrática, que se enfrentó a las despóticas acciones de la oligarquía de Buenos Aires. Dice el autor:”Fue Santa Fe, resistiendo y venciendo la invasión de Lavalle luego del fusilamiento de Dorrego, la que quedó al frente de la Nación y convocando a la organización nacional desde el respeto a las autonomías nacionales; fue la ciudad que recibió a las provincias en 1822, 1828, 1831, 1853, 1860; la histórica ciudad de las convenciones, de los acuerdos. Santa Fe fue también, en los últimos años de vida de Estanislao López el límite que tuvo Rosas. Santa Fe estuvo al frente de la organización nacional junto a Urquiza, fue la sede donde todas las provincias firmaron la Constitución de 1853”.

Bernardo de Irigoyen, al despedir los restos de Iriondo, hizo un excelente resumen de su gobierno: “Sesenta colonias y sesenta mil inmigrantes contentos y felices, el valor de la tierra centuplicado, pueblos y ciudades florecientes y grandes como el Rosario, las instituciones reformadas con arreglo a los principios más liberales de la ciencia del gobierno, la educación generalizada, son hechos que entre otros análogos perpetuarán el nombre del que ha propendido a realizarlos”.

“Santa Fe es Iriondo”, se suma al debate contemporáneo sobre la naturaleza de nuestro Estado argentino. El centralismo porteño, derrotado por las armas en 1880, fue restablecido legalmente por la nefasta reforma de 1994. En este contexto, la lucha federalista y nacional de Simón de Iriondo, retratada en el libro del santafesino Ricardo Daniel Jonas, adquiere palpitante actualidad.

Periodista/Fuente: Gustavo Battistoni (Escritor e historiador firmatense)
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