Firmat, sábado, 03 de diciembre de 2022
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Interés General | 27/09/2022
El lunes 26 de septiembre
La FAECyS emitió un comunicado sobre el Día del Empleado de Comercio

En Argentina este lunes 26 de septiembre se celebró el Día del Empleado de Comercio para recordar que hace 89 años se sancionaba la Ley N°11.729, norma que legisla las relaciones de trabajo. Por lo general, en esta fecha los supermercados, tiendas de ropa o calzado, bazares, kioscos, jugueterías, almacenes y shoppings cerraron sus puertas. 

La Ley 26.541 indica que el Día del Empleado de Comercio es considerado como un feriado para los trabajadores del sector, pero algunos los comerciantes o dueños de locales deciden abrir sus negocios de todas maneras. En ese caso, los empleados deben cobrar la jornada como un feriado trabajado.

Ante esta conmemoración, la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECyS) emitió un comunicado en el que destaca el difícil contexto actual que atraviesa el país y el sector en particular y remarcó: "En nuestro día, soñamos con una patria que nos contenga a todos y a todas". 

"Este 26 de septiembre, como todos los años, los empleados de comercio de Argentina, festejamos nuestro día. Es que hace 89 años, el 26 de septiembre de 1933, el Congreso Nacional aprobaba la ley 11.729, merced a la presencia y la lucha de los trabajadores de la actividad comercial. Esta norma instaura en nuestro país la indemnización por despido y las vacaciones pagas .Era otro país. Un país en el que se avizoraba un futuro complejo e inestable, política y económicamente. Un país a solo tres años del primer golpe de estado en Argentina, dando inicio a un círculo vicioso de golpes y elecciones", remarcó la FAECyS, entidad que conduce Armando Cavalieri.

Además, el comunicado indicó que "más allá de períodos en los que se elevó la calidad de vida de los trabajadores, con la idea fuerza de una Argentina justa, libre y soberana, no pudimos estabilizar la economía en forma definitiva, a pesar de las características de nuestro país, rico en bienes primarios y con profesionales, clases medias y trabajadores y trabajadoras con un alto nivel de formación. Intentamos industrializar nuestro país y nos quedamos a mitad de camino".

"Nos fuimos encerrando en la búsqueda de culpas ajenas y divisiones irreconciliables, que nos alejaban de la posibilidad de una vida digna, duradera en el tiempo. Recuperamos la democracia a un alto costo y la sostuvimos, no sin períodos de zozobra, política y económica. En los 90, un proceso de transformaciones que nos incorporaba a la economía global sin ninguna red de contención social, lo que a la larga iba a eclosionar en la recordada y dolorosa crisis del 2001", reseñó.

El gremio, uno de los más influyentes del país, señaló luego: "Nuevamente quedaron al desnudo los problemas estructurales de la economía argentina que se iban a trasladar hasta nuestros días. El Estado, acompañado por la Iglesia argentina, los partidos políticos, los factores productivos y la sociedad toda, se cargó la crisis al hombro y un nuevo tiempo de esperanza comenzó a edificarse ayudado por una coyuntura internacional favorable a nuestra estructura económica".

"Los signos negativos de las recurrentes crisis argentinas seguían y seguirían intactos hasta nuestros días, agravados. La política fue impactada por este cuadro de situación y el camino elegido fue la confrontación sin límites. Independientemente de los aciertos de unos y otros, la vida de la mayoría de los argentinos se vio fuertemente afectada. La inflación, la informalidad y precariedad laboral y salarial se enseñorearon del panorama social argentino. Se instalaron dicotomías y antinomias que nosotros detectábamos, como mínimo, incómodas para el hombre y la mujer común", añadió.

En este marco, indicó que "la desorganización, el desaliento, la desazón y el hartazgo se han ido adueñando del humor social. Viejos debates de la economía argentina son tironeados para un lado y para otro del espectro político. Como si no supiéramos que por ejemplo estado y mercado no son incompatibles o que el campo y la industria se deben complementar e integrar entre sí". Y agregó: "El mundo actual, de pospandemia y guerra, de declinación de la globalización, de auge proteccionista, de transiciones tecnológicas y climáticas, nos desafía".

¿Podemos asumir estos desafíos sin diálogo, sin acuerdos mínimos, sin concertación social y política? ¿Estamos en condiciones de enfrentar estos desafíos, de reconstruir la esperanza en un entorno inflacionario global, agravado en nuestro país, por una persistente negativa a sentarnos los actores sociales y los partidos políticos en una mesa común sobre la que deberían volcarse los temas centrales de la economía argentina, sin levantarse de la misma hasta lograr acuerdos de mínima que den respuesta y ejemplo al conjunto de la sociedad?", expresó el gremio.

La FAECyS señaló que "los argentinos y argentinas, verdaderos héroes de esta encrucijada, miran consternados las vicisitudes cotidianas de la política, sin acuerdos, sin debate serio, con ensañamientos personales y colectivos y sin llegar a fin de mes".

En ese sentido, la organización detalló: "Es normal en democracia la simpatía y la adhesión a distintos gobiernos y partidos políticos y el respeto a la regla democrática de las mayorías. No obstante, nada indica que, en situaciones de crisis como la actual, no sea factible, y a esta altura imprescindible, discutir maduramente y encontrar caminos que reflejen una síntesis de acuerdos sobre los grandes temas que nos aquejan y que tenemos que resolver. Los trabajadores y trabajadoras de comercio apostamos por la concertación social y política y por la unidad nacional, conscientes de que la verdad siempre está a mitad de camino, que es preferible avanzar diez pasos con todos y no cien pasos con uno".

"Para nosotros, el diálogo social y político es la herramienta idónea para salir adelante y para recuperar el orgullo de sentirnos argentinos y argentinas. Este 26 de septiembre, los mercantiles apostamos, como siempre por una Argentina moderna pero inclusiva, productiva pero solidaria, con empresas sostenibles, pero con trabajo decente, con protección social para una transición justa, en definitiva, una Patria que nos contenga a todos y todas", finalizó.


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