Firmat, sábado, 03 de diciembre de 2022
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Cultura | 20/09/2022
Por Gustavo Battistoni
José Gervasio Artigas
El 23 de septiembre de 1850, en la más absoluta soledad, fallecía José Gervasio Artigas. Figura comparable a José de San Martín y Manuel Belgrano, el desconocimiento de la importancia de su figura es una de las aberraciones más escandalosas de la historia sudamericana.

Artigas fue la expresión más cabal de la Revolución de Mayo, su tendencia democrática, que incluía en el proyecto emancipador a las clases subalternas que no habían tenido representación política hasta ese momento. Su Reglamento de Tierras, que proponía una profunda reforma agraria; sus Instrucciones a los representantes de la Banda Oriental para declarar la independencia en la Asamblea del año XIII, ante la negativa porteña; la formación de la “Liga de los Pueblos Libres”, de la que fue nombrado Protector; el “Congreso de Oriente”, donde las Provincias del Litoral declararon la independencia de toda dominación extranjera, y su trato humanitario con los indígenas, cuya expresión más nítida fue la figura de Andresito Guacurari, entre otras muchas cosas, nos lo muestran como el político rioplatense más importante de la primera mitad del siglo diecinueve.


Las razones del ocultamiento de su figura son proporcionales a los intereses de las clases dominantes de su época, que no ahorraron recursos materiales ni una artillería de calumnias e injurias para sepultar su insigne figura. Tomás de Iriarte, en sus pestilentes “Memorias”, afirma: “En algunas provincias de la República Argentina se había enarbolado el estandarte de la rebelión por caudillos salidos de la hez del pueblo, que reconocían a Artigas como jefe supremo…”. Así retrataban los miembros de la élite porteña a los caudillos y a su jefe indiscutido. Pero una de las características más notables de la oligarquía es que para ella, no sólo hay que destruir en vida a los hombres del pueblo, sino también mancillar su legado. En 1881 se inicia una polémica historiográfica entre Bartolomé Mitre y Vicente Fidel López que ha pasado a la historia. Más allá de las invectivas entre uno y otro, en una carta, Bartolomé Mitre le confiesa a Vicente Fidel López: “Ambos hemos tenido las mismas repulsiones contra los bárbaros desorganizadores como Artigas, a quienes hemos enterrado históricamente”. A confesión de partes, relevo de pruebas, dicen los abogados…

Y en un texto inconcluso sobre Artigas, afirmaba el fundador del diario “La Nación:”Artigas, el Atila del caudillaje; la de López, levantando las lanzas sangrientas y proclamando entre el pillaje y la matanza los principios de Washington, que deshonraba; la de Quiroga, el flagelo de Dios en las provincias del interior; la de Ramírez, caudillo impetuoso, armado de la espada y de la tea del genio del mal; la de Aldao, el fraile apóstata, tirano de la escuela de los Borgias; y la de Ibarra, cacique feroz, inmortal como Iván el Terrible por sus crímenes y por sus crueldades infinitas”. Todas estas descalificaciones hacia los Caudillos, verdaderos representantes del pueblo, salidos de la pestífera pluma de uno de los culpables de la Guerra del Paraguay, uno de los genocidios más grandes de la historia americana.


La nunca explicitada alianza entre el Imperio de Portugal y el Directorio, tuvo como objetivo central la destrucción de Artigas y del Federalismo del Litoral. Esta es una de las páginas más oscuras de nuestra historia. Como bien explicaba Alberto Methol Ferré: “…los hombres que encarnaron lo nacional fueron dos veces muertos, pues es sabido que la historia la escriben los vencedores, en este caso sus socios nativos. A unos los mataron enterrándolos en una presunta barbarie, a otros los tergiversaron y les admitieron una gloria falsa. Esto fue una obra consciente, sistemática, realizada por la oligarquía, en especial a través de su más lúcido representante, que fue Mitre”.

José Gervasio Artigas cuya figura es imprescindible para entender la historia del Litoral argentino ha sido reducido por una falaz historiografía a ser sólo el prócer de la Banda Oriental. Visión sesgada, porque más allá de la importancia del Protector de los Pueblos libres para los hermanos uruguayos, su brega fue por una Confederación que uniera en un haz a todos los defensores de la unidad en el marco de la justicia y la libertad. Como historia Lisi Rodenas en su hermoso libro sobre el prócer: “José Artigas jamás pensó en la Banda Oriental segregada del antiguo Virreinato del Río de la Plata, pero deseaba un esquema político donde el interior tuviese la presencia que históricamente le correspondía”.

Su lucha, su inmarcesible legado, aún nos interpela. Como afirmaba el gran Vivian Trías:”El Artiguismo no debe ser un recuerdo sino un programa”. Hermosas palabras que nos conminan a los que queremos igualdad y libertad para los hombres y mujeres de nuestro continente americano.

Periodista/Fuente: Gustavo Battistoni (Escritor e historiador firmatense)
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