Deportes | 30/10/2018
Entrevista: Juan Carlos Sarnari
“Yo jugué con próceres en River”
Juan Carlos Sarnari visitó nuestra redacción, y habló de todo. Sus comienzos, su época en River, la Selección, su vida en el exterior. Un mano a mano imperdible con una de las leyendas del fútbol local.
Luego de tres años, el Nene o Pajarito Sarnari volvió a sus pagos. “Vengo cada vez que puedo. Me encuentro con mis raíces, porque uno se crió en este pueblo y veo una cantidad de amigos impresionantes que fuí dejando, compañeros de estudio y de los equipos que integré en el Firmat FBC. Eso es grato, siempre recordar es vivir, y eso te ayuda muchísimo, te sentís bien y también te lamentás por alguno que desgraciadamente por la edad ya se fue. Es una alegría venir a Firmat, estoy tres días, la paso requetebién y como... como los dioses”.
“Por trabajo de mi padre Agustín, los primeros seis años de mi vida los viví en Miguel Torres. Me acuerdo de haber visto jugar a mi papá con sus amigos en una canchita. Dicen que jugaba muy bien, y que en esa época no fue profesional porque sus padres tenían otro concepto con respecto al fútbol, y no lo dejaron ir al fútbol rosarino que era uno de los mejores de Argentina. Tuve una infancia alegre, feliz porque mis padres me ayudaron, me acompañaron, me dieron una buena educación”.
-¿Imaginaste todo lo que iba a pasar en tu carrera, cuando aún estabas en inferiores? -J.C.S.: De ninguna manera. Yo empecé a jugar al fútbol porque me gustaba. Todas las tardes, además, jugaba al básquet, pelota paleta. El Chino Mujica nos enseñaba mucho, decía que tenía unos libros que leía, que eran cosas necesarias, y así fui aprendiendo la técnica del fútbol. Mi padre siempre decía que tenía un hijo que iba a jugar en River, y el Chino con sus contactos dio en Rosario con un señor que era el encargado de ver jugadores en la región, y ya había llevado a Ermindo Onega. Me hicieron las pruebas en Capital, fui a jugar con la Tercera de River en Las Parejas, y afortunadamente quedé. Cuando estás ahí ya pensas en otra cosa, la ilusión estaba cumplida pero faltaba todo lo que podría venir por delante.
Sarnari convivió con grandes leyendas del Millonario. -Yo jugué con próceres en River. Alcancé a jugar con Labruna, Néstor Rossi, Alfredo Pérez, Amadeo Carrizo. El día que debuté (según mi primo Hugo) reemplacé a Eliseo Prado, jugador que siempre me gustó y admiré. Ese año, después del desastre del mundial de Suecia en 1958, empezó una renovación en River y subimos algunos chicos a Primera, yo tenía 17 años.
El Nene fue uno de los 22 jugadores en ir al Mundial de Inglaterra en 1966. -La experiencia fue extraordinaria, es la coronación de una carrera poder representar a tu país en un mundial. Es lo máximo que puede aspirar un jugador de futbol. Yo estuve en la lista preliminar de 44 jugadores para el mundial del 62’ pero me quedé afuera, y en el 66’ El Toto Lorenzo que ya me conocía de River, reemplazó a Zubeldía dos meses antes del comienzo. Fuimos 25 jugadores a la gira previa y tuve la suerte de quedar entre los 22. A nosotros nos habían dicho que el mundial estaba preparado para que lo gane un equipo europeo, porque Brasil venía de ganar los dos últimos. Yo sostengo que algo hubo, porque en los cuartos de final con Inglaterra el árbitro alemán tuvo dos o tres desaciertos, y Rattín y mis compañeros fueron a reclamarle, y a Rattín lo echaron por ser el capitán. Lo que le dijeron no sé, yo estaba en la tribuna, porque en esa época no había cambios. El partido estaba para 0 a 0, los ingleses estaban temerosos y nuestro equipo era excelente, tenía mucha calidad, pero tuvimos un descuido en un lateral y Hurst nos hizo el único gol del partido.
-¿Cómo empezó tu periplo por el exterior? -Liberti y Armando (Pte. de Boca y Pte. de River, respectivamente) empezaron una renovación después del mundial con el fútbol espectáculo, trayendo jugadores brasileños, uruguayos. Yo venía cotizado por haber jugado el mundial y la Copa América en Uruguay en el 67 donde fui titular, y al final de ese año por unos contactos en Chile, me fui a Universidad Católica. Yo tenía 26 años y estaba en mi plenitud física, con una experiencia de 8 años en Primera. Me fue muy bien allí, fui considerado el mejor extranjero.
Luego vino la etapa en Colombia donde vivió gran parte de su vida. -En 1972 en Chile fue el cambio de gobierno, se devaluó la moneda, y un técnico chileno que conocía se fue a Colombia y le dije si podía acompañarlo. Llegó a Medellín, me mandó a llamar y me fui para allá. Y en Independiente Santa Fe tuve la suerte de salir campeón en 1975.
También Juan Carlos tuvo su etapa de DT. -Fui técnico también en Colombia, pero me echaron de todos lados (risas). Es difícil, vos no podes dirigir enseguida, hay que dejar pasar un período en el que tenés que sacarte de la cabeza que fuiste jugador de fútbol, porque debés pensar como técnico. En el fútbol hay tipos nobles, pero algunos son problemáticos. Luego de muchos años llegué a la conclusión que no me gustaba ser técnico. Las cosas en Colombia se fueron dando, sin pensarlas. Cuando salí del último equipo que dirigí (Once Caldas), el presidente me preguntó qué iba a hacer y me ofreció vender autos en Bogotá, estuve dos meses y no vendí ni uno. Entonces con un excompañero mío, José Antonio Tebez, nos apareció la posibilidad de meternos en un restaurante y ahí arrancamos. Estuvimos 40 años juntos, amistad y sociedad, que la supimos llevar perfectamente.
-¿Cómo vive el fútbol hoy, Juan Carlos? -Sigo mirando fútbol, pero solo veo los partidos importantes. Ya están aburriendo, vos ves en la tele partidos de China, de Japón, de Rusia, ¡qué importancia tienen! Antes el fútbol era el domingo a las 15.30 hs. once contra once.